La homeopatía: ¿Qué es y qué dice la ciencia sobre ella? | Enterarse

La homeopatía: ¿Qué es y qué dice la ciencia sobre ella?

2019/08/13 09:00

REUTERS/Eric Gaillard/Illustration

¿Alguna vez has escuchado sobre la homeopatía? Estos medicamentos ofrecen curar enfermedades con menos efectos secundarios y de una manera “más natural”. Sin embargo, ¿qué es la homeopatía? ¿Qué la diferencia de la medicina convencional?

¿Qué es la medicina alternativa y cuál es su relación con la homeopatía?

Lo primero que debemos saber es que la homeopatía es un tipo de medicina alternativa. La medicina alternativa es un término que designa a prácticas y medicamentos que no forman parte de la medicina ortodoxa; es decir, de las prácticas o medicamentos recetados usualmente por los doctores. Algunos ejemplos de medicina alternativa son la acupuntura, la medicina natural, la medicina tradicional y la homeopatía, que es el tema de este informe.

Sin embargo, ¿por qué es importante enterarse sobre este tipo de medicina no convencional? Un problema usual de los métodos de la medicina alternativa es que, a diferencia de los tratamientos convencionales, no se tiene usualmente evidencia concluyente de su efectividad o, en algunos casos, no se tiene evidencia en absoluto. Esto, sin embargo, no significa que la medicina alternativa no pueda ser efectiva.

Por ejemplo, Hipócrates, un médico de la antigua Grecia, usó hojas de sauce para tratar dolores musculares y de cabeza. Para 1800, este remedio tradicional se comprobó efectivo y se logró aislar el componente activo de esta medicina. Actualmente, lo conocemos como aspirina.

Por otro lado, en el 1600, los médicos españoles descubrieron que el árbol de la quina (el árbol del escudo nacional del Perú), que había sido usado como un medicina tradicional por los pueblos prehispánicos, podía tratar la malaria. Mucho tiempo después, se descubrió que la corteza de este árbol contenía quinina, una sustancia que podía acortar el ciclo de vida del parásito que causa la malaria e impedir que infecte los glóbulos rojos.

(Text-book of structural and physiological botany - Thomé, Otto Wilhelm, 1840- Bennett, Alfred William, 1833-1902)

En ese sentido, no hay una oposición necesaria entre medicina alternativa y una cura efectiva de las enfermedades.

Sin embargo, esto no quiere decir que siempre sean efectivas. Un ejemplo de ello es el uso común del ajo como tratamiento para bajar el colesterol. En el 2007, un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford concluyó que el ajo, en ninguna de sus formas, había demostrado efectos significativos en la reducción de concentraciones de colesterol en adultos.

La homeopatía

La homeopatía fue desarrollada por el médico alemán Samuel Hahnemann, quien vivió entre el 1755 y 1843. Él describió los principios de la homeopatía a raíz de que había empezado a tomar regularmente dosis de la corteza de la quina.

Hahnemann se percató de que causaba los mismos síntomas que la malaria, pero en un menor nivel. Esto lo llevó a pensar que pequeñas cantidades de aquellas sustancias que producían ciertos síntomas podían curar enfermedades con síntomas similares. Consecuentemente, estableció los dos principios básicos para la homeopatía:

1. Los pacientes con ciertos síntomas pueden ser ayudados por remedios que producen los mismos síntomas en individuos saludables (lo igual cura lo igual).

2. Los remedios homeopáticos retienen sus propiedades a través de una serie de disoluciones repetidas que aumentan su potencia.

De esta manera, los médicos homeopáticos tratan a las personas con remedios que siguen estos dos principios. Luego de una consulta con los pacientes, en la que se investigan sus síntomas, se prescribe una medicación. Esta medicación, que usualmente toma el nombre de remedios, se basa en los dos principios antes mencionados.

Las sustancias usadas para prepararlos pueden ser plantas, como el Aconitum o belladona, que son plantas venenosas, o diente de león; minerales, como fosfato de hierro u óxido de arsénico; o productos animales, como el veneno de algunas serpientes. La idea es que estas sustancias que producen ciertos síntomas pueden curar las enfermedades que presentan los mismos síntomas. Esta idea llevó a la creación del aforismo “lo igual cura a lo igual”.

Por otro lado, estos remedios se producen a través de repetidas disoluciones en agua o alcohol, de tal forma que en el “medicamento” quede poco de la sustancia inicial. Según homeopathycenter, cuando se fabrica uno de estos remedios, el primer paso es hacer un macerado o tintura con la sustancia requerida. Luego, esta tintura es diluida en agua o alcohol y sacudida fuertemente. Esto significa, por ejemplo, mezclar una gota del macerado con 99 de agua, para luego ser sacudido (a esto se le llama sucusión). Este proceso es repetido varias veces, pues, por el segundo principio, esto debería aumentar la potencia del remedio.

Luego, el líquido resultante de este proceso es etiquetado, indicando su supuesta potencia de acuerdo al número de veces que se realizó este proceso. Mientras más se haya repetido el proceso, más fuerte se considera el remedio homeopático.

Serios cuestionamientos

Ahora, si bien se estima que más de 200 millones de personas en el mundo recurren a la homeopatía e incluso ha sido aceptada por los sistemas nacionales de salud de países como Brasil, Chile, México y Suiza, es también seriamente cuestionada y catalogada como una forma de embaucar a las personas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la homeopatía podría estar basada en una falacia por generalización apresurada. Esta falacia lógica implica asumir, a partir de un caso particular (o conjunto reducido de casos), que todas las instancias de un fenómeno serán iguales. Por ejemplo, si solo hemos visto aves voladoras toda nuestra vida, uno podría concluir que todas las aves vuelan. Sin embargo, esto es falso; hay muchas aves que no vuelan, como los avestruces, los emu y los pingüinos.

Esto mismo puede ocurrir con la homeopatía. Que existan casos de enfermedades que son curadas por sustancias que producen los mismos síntomas, no implica que esto sea una regla general. En otras palabras, el primer principio encierra una falacia lógica: lo igual no necesariamente cura a lo igual.

Ahora bien, ¿quiere decir esto que ciertas enfermedades con ciertos síntomas no puedan ser curadas por sustancias que produzcan estos mismos síntomas? No. Es posible que ciertos remedios efectivos curen enfermedades que producen los mismos síntomas. Sin embargo, la explicación de por qué son efectivos no es porque producen los mismos síntomas, sino otra, dependiendo de la enfermedad.

Otro cuestionamiento viene por el lado de que los remedios homeopáticos están tan diluidos que incluso podrían no contener el principio activo. Como se explicó en el apartado anterior, estos remedios se producen a partir de repetidas disoluciones. ¿Qué significa esto? Veamos un ejemplo simple.

Observemos la imagen de arriba. Aunque el verdadero proceso químico es más complejo, esta imagen ilustra de manera simple por qué las repetidas disoluciones terminan por dejar fuera de la mezcla la sustancia curativa del remedio homeopático. Imaginemos que tenemos 16 bolitas azules. Estas bolitas representan las moléculas de la tintura inicial. El proceso para hacer un remedio homeopático empieza tomando una pequeña cantidad de esta tintura y se le mezcla con una mayor proporción de moléculas de agua.

Imaginemos entonces que tomamos 4 de estas bolitas al azar y las mezclamos de manera uniforme con 12 bolitas rojas (que representan moléculas de agua). Ahora, volvemos a tener un grupo de 16 bolitas, pero ahora hay una bolita azul por cada cuatro bolitas. Ahora, tal y como hacen los homeópatas, tomemos nuevamente 4 bolitas al azar ―dado que por cada cuatro hay una azul, este conjunto probablemente contendrá tres bolitas rojas y una azul― y las volvemos a mezclar con 12 bolitas rojas. Ahora, por cada 16 bolitas, tendremos solo una azul. Lo más probable es que, para la siguiente mezcla, ya no tengamos bolitas azules.

Esto mismo sucede con los remedios homeopáticos. De hecho, a diferencia de nuestro ejemplo simple que solo consistía en 4 mezclas, los remedios homeopáticos son disueltos hasta 30 veces en muchos casos. De hecho, al final, la solución contiene tan poco de la tintura original que la proporción entre la tintura y el agua es de 1 entre más de un trillón. Como explica el portal Livescience de manera pintoresca, uno tendría que tomar 8 mil galones de estos remedios para tener el chance de tomar una molécula de la tintura original.

Ahora bien, aun así, uno podría decir que, para algunos casos, la homeopatía podría funcionar. Además, usualmente los adeptos de la homeopatía sostienen que el efecto de estos tratamientos se da a largo plazo. En ese sentido, ¿qué dicen los estudios empíricos sobre la efectividad de estos tratamientos?

¿Es realmente efectiva?

En diciembre del 2002, se publicó el siguiente meta estudio británico sobre la homeopatía. Un meta estudio es una revisión de varios estudios científicos sobre un mismo tema. El meta estudio británico revisó una serie de investigaciones que evaluaron la efectividad de las medicinas homeopáticas comparando dos grupos: uno al que se le dio remedios homeopáticos y otro al que se le dio placebos.

Los placebos son sustancias que no están diseñadas para tener un valor terapeútico. En otras palabras, por sí solas no buscan curar una enfermedad. Los placebos pueden presentarse como pastillas o inyecciones y son usados en los estudios médicos para medir la efectividad de una medicina. ¿Cómo? Usualmente, en estos estudios, a un grupo de personas se les da la medicina que se quiere probar y a otro grupo ― sin saberlo ― se les da el placebo. Luego, se compara si la medicina fue más efectiva para tratar la enfermedad, contra el grupo al que se le dio el placebo.

El estudio británico concluyó que los estudios revisados no brindaron evidencia a favor de la homeopatía: no se encontró ninguna condición que respondiera mejor al tratamiento homeopático que al tratamiento con placebos. De la misma manera, no se encontró remedios homeopáticos que demostraran lograr algún efecto clínico diferente a los placebos.

Por otro lado, en el 2015, el National Health and Medical Research Council de Australia publicó otro meta estudio que incorporó la revisión de 57 meta estudios, que en total sumarían 176 estudios individuales sobre la evidencia de la efectividad de la homeopatía.

El estudio concluyó que no hay evidencia confiable de que la homeopatía sea efectiva. Además, ningún estudio bien diseñado ni con suficientes participantes brindó evidencia de que los tratamientos homeopáticos causarán más beneficios a la salud que el placebo.

Por último, concluyó que hay evidencia de que las personas que eligen tratamientos homeopáticos podrían estar poniendo su vida en peligro si rechazan el tratamiento convencional o si lo retrasan.

Peligros para la salud

Uno de los principios de la homeopatía es justamente usar sustancias que pueden causar síntomas dañinos en el organismo. Por ejemplo, en el 2009, un remedio homeopático para el resfriado, llamado Zicam, fue removido del mercado de Estados Unidos. Esto tras denuncias de usuarios que perdieron permanentemente el sentido del olfato después de consumir este medicamento.

Este remedio contenía gluconato de Zinc, que es una sustancia conocida por causar hiposmia o anosmia. La hiposmia es un trastorno del sentido del olfato que produce la disminución de la capacidad de percibir olores. La segunda es la pérdida total de la capacidad de percibir olores.

Resumen

- La homeopatía es un tipo de medicina alternativa que tiene como principio la idea de que sustancias que generan ciertos síntomas pueden curar enfermedades que generan los mismos síntomas.

- Existen actualmente serios cuestionamientos contra la homeopatía. En primer lugar, no parece ser cierto que sustancias que causen los mismos síntomas que las enfermedades puedan curarlas. Por otro lado, muchos de estos remedios están tan diluidos que difícilmente pueden tener un efecto significativo en nuestro organismo.

- Los estudios sobre la efectividad de los remedios homeopáticos en el tratamiento de enfermedades evidencian que no tienen un impacto distinto del de los placebos.

Por:

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