Sobrepoblación, ausencia de médicos, niños descuidados y más: los penales en el Perú | Enterarse

Sobrepoblación, ausencia de médicos, niños descuidados y más: los penales en el Perú

2019/09/06 12:00

Reuters

El sistema penitenciario del Perú tiene problemas bastante graves. De acuerdo con el Informe Estadístico Penitenciario que publicó el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) en enero de este año, la población de internos fue de 91,283 personas. Sin embargo, las cárceles peruanas solo tienen capacidad para albergar a 39,156 personas, lo que arroja un 133% de sobrepoblación en los penales. Además, al problema de la sobrepoblación se le suman enfermedades, ausencia de personal médico, condiciones inadecuadas para mujeres embarazadas y niños, ausencia de políticas públicas para adultos mayores, falta de información y más.

Según el documento “Política nacional y plan nacional de política penitenciaria 2016 - 2020” del Ministerio de Justicia, si el aumento de internos y la capacidad de albergue mantienen las tendencias de crecimiento que registraron para el periodo 2010-2014, para el 2035 habrá una sobrepoblación del 282%. El Ministerio de Justicia proyecta que ese año habrá 222,487 internos y una capacidad de albergue para solo 58,187 reclusos.

A continuación, te mostraremos la situación en la que se encuentran los penales y los internos en el Perú.

Presos sin sentencia

Empecemos por algunos datos generales sobre la condición legal de los presos en las cárceles peruanas. El Inpe indica que a enero de este año la población total de internos fue de 91,283. De este total, 35,925 se encuentran en calidad de procesados (es decir, son legalmente inocentes, pero cumplen prisión preventiva), mientras que 55,358 ya cuentan con una sentencia. A su vez, 5,030 son mujeres, subdivididas en 2,065 que ya están procesadas y 2,965 sentenciadas. En el caso de los hombres la cifra se eleva a 86,253, de los cuales 33,860 están procesados y 52,393 sentenciados.

En total, el número de internos procesados representa el 39.39% del total de la población penal.

(ENTÉRATE DE MÁS: La prisión preventiva: ¿qué es y cómo estamos?)

Establecimientos penitenciarios y su capacidad

Existen 69 centros penitenciarios a nivel nacional y, de acuerdo con los artículos 65 y 66 del Reglamento de Organización y Funciones del Instituto Nacional Penitenciario (ROF), los penales se clasifican en cuatro tipos:

A: más de 1,200 internos
B: de 900 a 1,199 internos
C: de 200 a 899 internos
D: de 1 a 199 internos

Según el Inpe, el 33% de los penales del Perú tiene más de 1,200 internos. Sin embargo, no todos los penales comprendidos dentro de este 33% son de tipo A, ya que muchos son grandes en ocupación, pero no en capacidad de albergue. Si consideramos solo la capacidad de albergue, solo el 12% de los penales puede considerarse de tipo A. Es así que, en la actualidad, hay 8 penales de tipo A (12%), 9 de tipo B (12%), 24 de tipo C (35%) y 28 de tipo D (41%).

El problema de la sobrepoblación

Para el Comité Europeo para los Problemas Criminales, cuando la sobrepoblación excede en 20% o más la capacidad del penal, estamos frente a un problema de hacinamiento. Para el mes de enero, había un exceso de 52,160 internos, lo que representa un 133% de sobrepoblación y constituye una situación de hacinamiento general.

Siguiendo esta línea, el Inpe apunta que, de 69 establecimientos penitenciarios, 49 están en condición de hacinados (71%). El penal de Lurigancho, por ejemplo, tiene una capacidad para 3,204 personas, pero alberga a 10,427 internos. Esto da como resultado 225% (7,223) de sobrepoblación y lo ubica en el puesto 19 de los más hacinados.

Sin embargo, el penal de Jaén es considerado el más hacinado con un porcentaje de sobrepoblación de 508%. Pese a que este centro penitenciario tiene una capacidad para 50 reos, para inicios de este año contaba con sobrepoblación de 254 personas, es decir, alberga a 304 internos. En contraste, el penal de Cerro de Pasco es el menos hacinado: tiene capacidad para albergar a 96 internos y en la actualidad solo tiene a 9.

Internas, madres y niños: un grupo vulnerable

La situación de las mujeres en centros penitenciarios continúa siendo un desafío para la administración penitenciaria. De acuerdo con el informe "Retos del Sistema Penitenciario Peruano: Un diagnóstico de la realidad carcelaria de las mujeres y varones" elaborado por la Defensoría del Pueblo, las internas tienen limitaciones en temas de salud y oportunidades de estudio (el informe fue publicado en diciembre del 2018, pero las visitas a los establecimientos penitenciarios fueron realizadas en julio del 2017). El problema se agudiza cuando estas se convierten en madres y pasan, posteriormente, a convivir con sus hijos en los mismos penales (solo hasta que cumplan los tres años de edad).

Para el 2017, la Defensoría del Pueblo señaló que había 4,706 mujeres a nivel nacional distribuidas en 35 penales: 23 mixtos (hombres y mujeres) y 12 únicamente para mujeres. Por su lado, el Inpe reportó que hasta enero del 2019 había 182 niños de los cuales 89 son varones y 93 mujeres, con mayor concentración de niños entre 0 a 1 año.

El informe defensorial mencionado líneas arriba indica que se hallaron 24 mujeres gestantes: 10 de ellas en penales mixtos y las 14 restantes en paneles de mujeres. El penal de Mujeres de Chorrillos es el que alberga a más mujeres embarazadas (7).
En el caso de las madres que viven con sus hijos dentro del mismo centro penitenciario, la situación se torna complicada en tanto no existen espacios diferenciados del resto de la población en los penales. Solo el penal de Chorrillos cuenta con un pabellón exclusivo para niños y niñas.

Para julio del 2017, se había identificado que en 54 penales había 170 menores de edad: 72 (42%) vivían en 16 penales mixtos y 98 (57%) en 9 penales de mujeres. De estos penales mixtos, 7 cuentan con guardería o cunas; y solo 4 tienen ambientes de recreo. Sumado a ello, y de acuerdo con el artículo 78 del reglamento penitenciario, existe la necesidad de contar con profesionales médicos especialistas, pero ningún penal cuenta con la presencia de un pediatra.

Servicio de salud

Según el reglamento penitenciario, “la interna gestante o madre y sus hijos menores que conviven con ella gozan de amplia protección por el sistema penitenciario”. Esto, sin embargo, no estaría cumpliéndose. En su informe, la Defensoría del Pueblo asegura que los penales ―a excepción del penal de Chorrillos que solo cuenta con personal obstetra― no tienen personal médico para el tratamiento y atención de las internas y sus niños (ginecólogos, obstetras, pediatras). Por esta razón, los controles pre y post natales, por ejemplo, tienen que realizarse en centros de salud externos.

A ello se suma la situación de los demás internos, quienes no cuentan con los servicios de salud necesarios, ya que, de acuerdo a la Defensoría del Pueblo, el número de médicos en cárceles se encuentra “muy por debajo de la cifra óptima”. Si nos basamos en las metas establecidas por la Organización Panamericana de la Salud (oficina regional de la Organización Mundial de la Salud), debe haber por lo menos 25 profesionales de la salud (médicos, obstetras y enfermeras) por cada 10 mil habitantes.

En contraste, según el informe estadístico de tratamiento penitenciario del cuarto trimestre del 2018 elaborado por el Inpe, hay 17 profesionales de la salud por cada 10 mil presos. En total, sabemos que en los penales peruanos trabajan 67 médicos, 73 enfermeras y 18 obstetras para una población que ya excede a las 91 mil personas.

La Defensoría, además, indica que la cifra de médicos que trabajan en el Inpe es similar a la del año 2006, cuando la población penitenciaria no superaba los 40 mil internos. El informe también agrega que los medios se encuentran mal distribuidos pues el 61.2% se encuentra en la Región Lima (a enero de este año, esta región concentraba al 47% de los internos). Sin embargo, la Defensoría reportó que el problema “más grave” en relación a la salud penitenciaria son las precarias condiciones que rodean el trabajo de los profesionales de la salud, la carencia de medicinas esenciales y de ambulancias equipadas.

El único psiquiatra que trabaja en el Inpe, asimismo, se encuentra en la Región Lima y realiza visitas itinerantes por los distintos penales que la componen. La falta de psiquiatras en los penales contrasta con las “Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos” de la Organización de las Naciones Unidas. Este documento establece que “todo establecimiento penitenciario dispondrá por lo menos de los servicios de un médico (...) con conocimientos psiquiátricos”.

Reclusos de otras poblaciones vulnerables

A la grave situación de mujeres gestantes y niños se les suma la de otras poblaciones vulnerables como los adultos mayores y las personas con alguna discapacidad. En el caso de los primeros, la Defensoría registró 2,720 internos pertenecientes a la tercera edad. De estos, 2,472 son varones y 248 mujeres. Solo el penal de Chorrillos tiene un pabellón para adultos mayores y personas con alguna discapacidad, pero las condiciones no son las adecuadas, según la Defensoría del Pueblo. Estas cifras podrían ser más elevadas debido a que hay penales que no cuentan con data sobre esta población. Además, la Defensoría apunta que el Inpe no ha desarrollado políticas públicas especiales para los adultos mayores.

En el caso de personas con alguna discapacidad, se tiene el registro de 421 internos, quienes representan el 0.51% de la población total a nivel nacional. Sin embargo, no se ha podido precisar qué tipos de discapacidad tienen puesto que no hay data. Para la Defensoría, esta ausencia de datos explica por qué el Inpe no elabora programas a favor de las personas con discapacidad (solo existen algunas acciones aisladas).

Otros tres grupos considerados como vulnerables por la Defensoría del Pueblo son los extranjeros, la población indígena o campesina y la población LGTBI. La Defensoría indica que los problemas que afectan con mayor frecuencia a los extranjeros son la ausencia de sus familiares y la dificultad que tienen para adquirir artículos de primera necesidad por falta de dinero.

En cuanto a la población LGTBI e indígena, se resalta que los penales no cuentan con datos confiables sobre cuántos reclusos pertenecen a estos grupos ni con políticas públicas especiales. El informe de la Defensoría no brinda mayor información sobre la situación en los penales de estos dos grupos.

Enfermedades y salud penitenciaria

Respecto a las enfermedades, el Inpe publica desde el 2018 los llamados Informes estadísticos de tratamiento penitenciario. Estas publicaciones constituyen el mejor registro del que disponemos sobre la prevalencia de enfermedades en los penales. 

Según el último Informe de tratamiento penitenciario, son 3270 los presos que fueron diagnosticados con tuberculosis en los penales del Perú durante el 2018. Además, el Inpe indica que la tasa de tuberculosis por cada 100 mil habitantes es 36 veces mayor para la población penitenciaria que para el total del Perú. En otras palabras, mientras que en el Perú se registró 99 casos de tuberculosis por cada 100 mil habitantes en el 2018, en los penales la cifra fue de 3,596 por cada 100 mil reos.

La tasa de tuberculosis en las cárceles peruanas, asimismo, ha venido creciendo desde el 2010, cuando por cada 100 mil presos 2,004 tuvieron tuberculosis. Según la Defensoría del Pueblo, esta enfermedad infecciosa, considerada una de las diez mayores causas de mortalidad en el mundo, se propaga con mayor probabilidad en lugares hacinados, con poca ventilación natural y mala higiene como los penales peruanos.

Otro problema de salud que existe en las prisiones es el del VIH-SIDA. Según el Inpe, durante el 2018 se reportó 809 casos de personas viviendo con VIH-SIDA. El informe de tratamiento penitenciario del Inpe, sin embargo, no indica cuántas personas viven solo con VIH y cuántas han desarrollado SIDA.

Y es que, mientras que el VIH es un virus que daña el sistema inmunitario de las personas infectadas, el SIDA representa un estadío avanzado de la infección por VIH. Es decir, una persona tiene SIDA cuando su sistema inmunitario ha dejado de cumplir su función de lucha contra las infecciones y enfermedades.

Pese a la falta de información del Informe de tratamiento penitenciario del Inpe, la Defensoría sí ha reportado cuántos casos encontró de VIH y cuántos de SIDA en los 54 penales que visitó. A julio del 2017 se supo que había 111 internos con SIDA y 615 infectados con el virus del VIH (pero sin SIDA). El penal de Lurigancho es el que tiene mayor número de personas con este virus: 173 internos. De la misma manera, el penal de varones de Piura es el que tiene el mayor número de personas con SIDA: 24 de aproximadamente 3,600.

Asimismo, el informe de la Defensoría del Pueblo detalla que hay 560 personas con trastornos mentales en 54 penales. Como se mencionó líneas arriba, la Defensoría indica que en el Inpe solo trabaja un psiquiatra. Para el cuarto trimestre del 2018, además, el propio Inpe reportó tener solo tres psicólogos.

Resumen

- A enero de este año, los centros penitenciarios a nivel nacional contaban con 91,283 internos. Sin embargo, su capacidad es de 39,156 personas.

- La sobrepoblación en centros penitenciarios a nivel nacional afecta la salud y condiciones de vida de los internos.

- Existe carencia de datos sobre la situación de los reclusos, incluyendo aquellos de las poblaciones consideradas vulnerables (LGTBI, indígenas, extranjeros, madres gestantes, adultos mayores y niños).

- Mientras que la tasa de tuberculosis a nivel nacional es de 99 por cada 100 mil habitantes, en los penales la tasa es de 3,596 casos de tuberculosis por cada 100 mil reos.

- Los penales no cuentan con espacios adecuados para las madres gestantes, los niños ni tampoco tienen el personal de salud necesario para atender las necesidades de los reclusos.

Por:

Enterarse

Equipo de investigación

Buscar más de





Perú
Entérate de más ...